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La Vida Es Algo Que Hay Que Morder

Miradas que lo dicen absoilutamente todo. Que hacen que cualquier palabra sobre en ese instante. Momentos fugaces que son inenarrables que o los ves o nada, pasan y punto.

Qué le voy a hacer, yo no soy la salvedad a esta regla. Por soliciar, pido veinticuatro horas a tu lado en las que nos dé tiempo a todo menos a perder el tiempo. Por pedir, pido que me baste ese día para convencerte de estimar estar conmigo por el resto de tus días.

Morder Tus Labios Es Como Morder Un Sueño

Por soliciar, pido y preciso que exista un exacto instante, en el que se te escape un beso por lo menos te lo esperes, y cuando más lo lleve aguardando yo. Por pedir, pido dar un recorrido al mismo paso, frenarnos en seco de pronto, y mojarnos los labios sin que nos vea la multitud. Por el momento no recuerdo el sabor de tus labios ni el tacto de tu piel. Ni siquiera recuerdo el sonido de tu voz. Ya no recuerdo la última vez que nos observamos como locos enamorados, como si todo lo de alrededor se esfumara completamente, como si en ese instante no importaba solamente.

Voy mirándome en los charcos, yo no necesito espéculo. Sé que soy considerablemente más guapo en el momento en que no me siento feo. Nunca me han entusiasmado ni el poder ni la fortna, lo que admiro son las flores que medran en la basura. ¿Dónde se han quedado tus sueños? Tienes el alma desnuda, tras romper la ola, sólo nos quedó la espuma. Julio sabe a salitre y arena.

Caminar sobre el césped húmedo. Contemplar un amanecer. Despertarme pues un rayo de sol acaricia mi rostro y ver el desayuno preparado en la mesa. Despertarme con un beso tuyo, que la primera cosa que vea en el día sea tu sonrisa.

Como todo, tienes sus cosas buenas y sus cosas malas pero aun de esta forma sé que lo único claro que tengo en la vida es que por ti lucharé hasta el final. Según con información publicada en Muy Atrayente, diversos psicólogos coinciden en que existen varios motivos por los que la gente muerden el lápiz, la pluma, papeles, los labios y las uñas. Que alguien, tan solo mirando nuestros dedos, supiera si han tocado con pasión o sencillamente por rutina. Si nuestros ojos han sido mirados con deseo o nuesta lengua ha popular a muchos congéneres. Por el hecho de que los capichos son eso pasajeros, hoy lo deseas y mañana no.

«la Vida Es Algo Que Hay Que Morder»

La brillantez del futuro siempre será fundamentada en un pasado olvidado. No puedes ser feliz enserio hasta el momento en que dejes ir tus fracasos pasados y los dolores de tu corazón. Cuando naciste, tú llorabas y todos alrededor sonreían; Vive tu vida de manera tal que cuando mueras tú, sonrías, y todos alrededor te lloren. Aprendí en esta vida de lo bueno y de lo malo. Me he alto por el cielo y me he arrastrado por el barro. Más de 12 años y doscientosdiez defectos y he tocado la disparidad con la punta de los dedos.

El campo ya comienza a despertarse, a coger color, Flores, alegria, amor. Se va concluyendo otro trimestre. Ciertas lluvias de primavera, tu, tus paranoias y las ganas de volar.Disfruta.

Besos

Ponte el vestido mas corto, apretado y sujerente que poseas. Vístete del color que menos les guste a tus progenitores. Píntante .Sumérjete en ese ritmo repetidizo que se hace contigo y causa un pitido en tu oreja cuando regresas a casa. Haz que tus pasos suenen pese al volumen de la música. Pídete algún cubata de más y ponte lentillas del color del Malibú . Acércate a ese chaval cubierto de chicas y dejales claro que para zorras ellas, zorra tu.

Deseo odiarte, pero no puedo. Pensé que te echaría más de menos, aquí escasas cosas me recuerdan a ti y es mucho más simple distraerse pero, en el fondo, sé que necesito tus abrazos. Peeta y yo nos volvemos a acercar poco a poco. Sin embargo, sus brazos están ahí para consolarme y, al cabo de cierto tiempo, asimismo sus labios. La noche que vuelvo a sentir el apetito que se apoderó de mí en la playa sé que esto habría pasado de todos modos, que lo que necesito para sobrevivir no es el fuego de Gale, alimentado con íra y odio.

Una película para estar sin luz y poder mirarte sin que te des cuenta. El picor del sol sobre la piel en un día de verano. El roce de tu cuerpo contra el mío. Sentir el mar contra mi piel febril. Sentir tu saliva refrescando mi boca.

¿Quién me iba a decir que todo esto, con lo que nos ha costado, desaparecería en un abrir y cerrar de ojos? ¿De qué manera iba a saber que ese hasta entonces en realidad era un adios? ¿Y cómo iba a comprender que, al final, no moriría por estrujamiento?